CASTILLO DE LOCUBÍN
Castillo de Locubín es un municipio que se encuentra situado en el corazón de la Sierra Sur. Tiene un enclave estratégico pues esta situado a 68 km de Jaén, 140 km de Córdoba y 65 km de Granada. Su término municipal es muy accidentado, con montes al sur, este, oeste y nordeste de más de 1.000 m de altitud, abriéndose en los terrenos de vega del río San Juan, al noroeste. El núcleo urbano se sitúa en el fondo de la gran depresión que forman estos montes y junto al nacimiento del río San Juan. No obstante, el 70% de la superficie municipal se encuentra cultivada. La actividad económica está basada en la agricultura y la ganadería, siendo el cultivo del olivar el principal, seguido del cerezo. La vega del río es muy rica en frutales y hortícolas, destacando el cultivo del cerezo.
HISTORIA
Los primeros testimonios de la presencia humana en este municipio se remontan al IV milenio antes de Cristo, en las cuevas del Plato y la Chatarra, habitadas por un grupo de pastores que fabricaron cerámicas decoradas con incisiones. De la Edad del Bronce o Cobre Final es el poblado de la Campana cerca de la Venta del Charco.
En su término municipal se localiza el poblado de Cabeza Baja de Encina Hermosa, que se ha identificado con Ipolcobulcula. Un gran centro poblacional fortificado, de nueve hectáreas, fundado en un momento tardío de la cultura ibérica y que alcanzó su desarrollo en la etapa altoimperial romana, en el siglo I de nuestra era. Otro asentamiento de época ibérica y que se mantuvo en época romana es el de la Torre de la Gorgolla. A la etapa imperial corresponde la villa romana del Cortijo del Baño, en Venta del Carrizal.
Durante la etapa islámica fue conocido como Hins al-Uqbin, que unos traducen por Castillo de las Águilas y otros por Castillo de las Cuevas. Durante las últimas décadas del siglo IX y las iniciales del X, estuvo envuelta en la revuelta muladí. En el 918, el califa Abd Al-Rahman III aplastó la rebelión. Tras la ruptura de la unidad mantenida en el califato, Castillo de Locubín quedaría en manos de los ziríes de Granada y posteriormente en el distrito catastral encabezado por Alcalá la Real.
Por su posición fronteriza pasó varias veces de manos musulmanas a castellanas. En tiempos de las conquistas de Fernando III formó parte de los territorios de la Orden de Calatrava, constituyendo uno de los límites avanzados de la encomienda de Martos. Fue definitivamente conquistada por Alfonso XI en 1341 y cuatro años más tarde el rey firmaba en Burgos un privilegio por el que donaba el pueblo y castillo a la ciudad de Alcalá la Real, como merced a sus servicios.
Esta dependencia civil y religiosa de Castillo respecto a Alcalá la Real perduró hasta las primeras décadas del XIX. En el año 1600 los vecinos reclamaron por primera vez y sin éxito su segregación. En 1627 el rey Felipe IV vendía el lugar al marqués de Trujillo, lo que significaba su segregación. Pero esta situación duró poco: en 1693 pasa de nuevo a la Corona y en 1698 se reintegra a la jurisdicción alcalaína.
En 1729 se solicitaba mediante pleito la separación, pero nuevamente ganaron los argumentos de Alcalá la Real. En 1810 la consiguió pero por poco tiempo, ya que en 1814 pasa a depender de nuevo de Alcalá la Real. De nuevo se independizó en 1820 hasta 1823, y fue en 1835 cuando consiguió emanciparse definitivamente.
Durante todo este periodo la población fue creciendo y afianzándose: si en 1627 contaba con una población de 400 vecinos a principios del XIX el número se elevaba a 1.075 y a finales la misma centuria eran 6.274 habitantes.
ARTE Y CULTURA
Bienes Inmuebles Protegidos
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol
La más significativa de la localidad, se construyó, en sustitución de un antiguo templo medieval, en un periodo comprendido entre los dos últimos tercios del XVI y el primero del XVII, coincidiendo con un importante crecimiento demográfico de la población y teniendo en cuenta las tendencias artísticas del momento. El largo periodo invertido en la construcción pudo deberse a dificultades económicas para acometer un proyecto de tanta envergadura.
Originariamente fue iglesia de una sola nave, dividida en tres tramos, cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, con ventanas circulares de ojo de buey, cuyos arcos fajones descansan en pilastras cajeadas y, a ambos lados, pequeñas capillas hornacinas. El presbiterio, al que se accede desde la nave a través de un doble arco triunfal, se cubre con media naranja con radios cruzados de forma romboidal y pechinas con pequeños triángulos moldurados. La capilla mayor se levantó a finales del XVI por el maestro de cantería Juan de Bolívar, ayudado por el alarife Juan Martínez de Tudela, siguiendo las trazas elaboradas por Alonso Barba. Los motivos decorativos de la cúpula y el tratamiento de las ménsulas de los arcos torales hacen pensar que la capilla mayor la concluyó, a principios del XVII, Ginés Martínez de Aranda. La sustitución de la planta del viejo templo por el nuevo la acometió su sobrino, el importante arquitecto castillero Juan de Aranda y Salazar, entre 1627 y 1632. Bastante avanzado el XVIII se le añadió, a cada lado de la capilla mayor, una capilla cuadrada, por lo que aumentó considerablemente el volumen de su cabecera y su planta adquirió la forma de cruz latina.
Exteriormente se observan paramentos bien cuidados de cantería de tipo isódomo, y un importante desnivel entre el cuerpo de la nave y el correspondiente a las capillas hornacinas, subrayado con la diferencia de alturas de tejados entre el cuerpo central y las capillas laterales comprendidas entre potentes contrafuertes. La torre, de base rectangular, se levanta en el ángulo noroeste y presenta en su cuerpo inferior, encuadrado por una moldura gótica, el escudo del patrocinador, el abad de Alcalá, don Juan de Ávila. La portada lateral presenta el sello de Ginés Martínez: arco de medio punto sobre impostas, flanqueado por pilastras con triglifos, enjutas talladas y frontón roto con pináculo de bolas, todo al gusto del manierismo puesto de moda por Vignola. La portada principal fue diseñada por Juan de Aranda y Salazar y ejecutada por el cantero Juan Roldán.
En 1983 se le incoó expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Otros Bienes de Patrimonio Catalogados
Yacimientos Arqueológicos
Cortijo del Baño
Este yacimiento presenta en superficie restos de una construcción de planta circular, posiblemente un horno, y otras estructuras cuadrangulares de funcionalidad desconocida. En superficie aparecen fragmentos de terra sigillata, cerámicas comunes y también vidriadas que nos muestran una amplia extensión del tipo. Publicado en BOJA en 1/8/86.
La CampanaEl yacimiento se sitúa en la vertiente Norte de la sierra de la Camuña, sobre un escarpe rocoso y con una extensión aproximadamente de 4 hectáreas, encontrandose en gran parte de su superficie alterado por los trabajos de una cantera situada sobre el mismo. En el lugar se aprecian construcciones diversas: ovaladas, cistas e incluso una posible fortificación. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Cueva del JaboneroEste yacimiento se sitúa delante de una cueva, en una pequeña meseta, en la que se aprecian restos de construcciones muy deterioradas. Entre los materiales de superficie destacan por su número, hechas de piedra pulida y cerámicas a mano toscas y bruñidas. Posiblemente en el interior de la cueva exista una zona de hábitat, sin embargo la colmatación existente impide apreciar restos aunque sí algunos fragmentos cerámicos. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Ladera Norte del Cerro del PuertoEl yacimiento se sitúa en una ladera, ocupando una extensión aproximadamente de 1 hectárea. No se aprecian restos de construcción en superficie, aunque es numerosos el conjunto cerámico: cerámicas a mano toscas, bruñidas, fragmentos incisos. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Cota 741 al Oeste de Castillo de LocubínEste yacimiento es un pequeño asentamiento medieval en el que no se aprecian estructuras, aunque la cerámica vidriada, común y algunos fragmentos decorados con trazos verticales, son muy abundantes. Publicado en BOJA en 1/8/86.
El EndrinalLos indicios bastantes escasos y muy dispersos, parecen indicar la existencia de un asentamiento en la zona más cercana a la sierra, siendo rodado el material que encontramos en la zona delimitada: industria lítica en sílex, y piedra pulida.
Torre de la GorgollaEl yacimiento es un pequeño poblado ibérico y romano en el que son visibles numerosos restos de construcciones, en su cota más alta se sitúa un torreón medieval de planta cirucular en el exterior y cuadrada en su interior, donde se aprecia una bóveda de pechinas. Esta torre es de las escasas muestras en la zona que presenta acceso en la base, ya que la mayoría de los casos son macizas y el acceso lo tienen en la parte superior 1/8/86
Cabeza Baja de Encina HermosaEl yacimiento Cabeza Baja de Encina Hermosa se denomina así por hubicarse en el paraje de Encina Hermosa, en el término municipal de Castillo de Locubín (Jaén). Se trata de una meseta alargada que presenta en todas direcciones pendientes abruptas y se halla rodeada por dos dos hoyos, convirtiéndose así en un lugar estratégico que facilita el control del territorio desde el punto de vista de su defensa y explotación.
La primera ocupación del yacimiento se remonta a la Edad de Cobre, en su fase final, como demuestra el hallazgo de cerámicas realizadas a mano, fundamentalmente platos de borde engrosado, cuencos y cazuelas. Posteriormente vuelve a ocuparse en época íbero-romana, estableciéndose un asentimiento fortificado por un lienzo de muralla que circunda el área habitacional, adscribiéndose por sus características a la tipología de oppidum. Los trabajos arqueológicos ofrecieron datos relevantes para definir la entidad del asentamiento.
Las edificaciones más frecuentes tienen planta rectangular con paredes construidas con parejo irregular, revocadas y estructuradas en rojo, o bien encaladas, presentando algunos de estos edificios una superposición de pavimentos que identificadas como tabernae. La dispersión de los materiales en superficie ocupa toda la extensión de la meseta y sus laderas, aunque la mayor concentración de materiales en la cima y la presencia de restos de construcciones demuestran que probablemente el asentamiento íbero-romano se ubicará esencialmente en ésta. Este yacimiento, según los datos obtenidos del registro arqueológico, se desarrolla fundamentalmente entre finales del siglo III a.C. y mediados del Siglo II d.C., aunque su origen es anterior.
Este yacimiento es fundamental para la investigación del proceso de romanización de la comarca, gracias al estudio de su secuencia cronológica, urbanística y cultural que ha aportado datos relevantes de su evolución histórica. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Otros Bienes catalogados de Propiedad Municipal
Fuente de la Plaza
Fuente situada en la plaza de Castillo de Locubín. Por lo que el inmueble está compuesto por una fuente y una pequeña plaza con arbolado. En el centro está la fuente, compuesta por un pilón hexagonal en cuyo centro está la pila con forma de copa y un grifo de hierro. En cuanto a lo materiales, hay losas de piedra en la base de la fuente y en los muros de contención; hierro fundido en el grifo; el pilar es de piedra tallada. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Lavadero del NacimientoEl lavadero es de planta rectangular y regular. Se encuentra abierto al exterior en todo su perímetro. Posee dos hileras de piedras de lavar dispuestas a ambos lados del cauce. El nacimiento del arroyo se encuentra dentro del inmueble, en uno de sus laterales. Posee seis vanos ubicados entre los pilares y un vano cuadrado de reducidas dimensiones ubicadas en el vértice del muro con la cubierta. Los materiales constructivos son piedra y barro en los pilares, construidos a base de mampostería; losas de piedra para lavar; armadura de cubierta de doble vertiente, orientadas hacia cada una de las hileras de pilares; construida por una Uralita. Los elementos sustentantes son seis pilares exentos de grandes dimensiones tanto en altura como en grosor. Armadura de cubierta de vigas de hierro; cubierta de Uralita. Los elementos sustentantes son seis pilares exentos de grandes dimensiones tanto en altura como en grosor. Armadura cubierta de vigas de hierro; sistema de cubierta de doble vertiente, orientadas hacia cada una de las hileras de los pilares; construida de Uralita. El suelo es de piedra. Existen dos filas de piedra de lavar, y en uno de los laterales se encuentra el nacimiento. El inmueble es de gran interés etnológico, tanto desde el punto de vista arquitectónico como por la actividad que allí se desarrolló. Posee una gran antigüedad aunque no se sabe exactamente la fecha de su construcción. En la actualidad se encuentra en desuso como lavadero, pero tradicionalmente ha sido utilizado por las mujeres del barrio y por los hortelanos para abastecerse de agua en el desarrollo de sus tareas y también como lugar de paseo al estar ubicado en un paraje natural de gran belleza. Es peculiar por su magnitud, sus grandes pilares y el nacimiento del arroyo que deja pasar sus aguas entre las hileras de piedras. La actividad se caracterizaba por que el lavado de ropa se realizaba desde dentro del agua hacia fuera por lo que las mujeres habían de sumergir sus pies en el arroyo. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Bienes de Propiedad Religiosa
Ermita de Jesús
Situada en un punto estratégico del pueblo, cerca del Paseo. Es de destacar, que el edificio es muy capaz y sobrado para ermita; más bien pequeña iglesia. Todo liso, mondo y lirondo, y sin otro adorno que la cal de blanqueo. Tuvo su altar principal un buen retablo de madera estofada, con cuatro columnas salomónicas, más altas las centrales, entre las que se encontraba el cristal que cerraba el camarín donde está la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, dándosele culto en esta ermita, siendo visitado diariamente por un gran número de fieles. Cuando sale en procesión, acude el pueblo en masa a acompañarle. Los que se encuentran ausentes procuran volver al pueblo cuando tiene lugar las procesiones para rendirle culto.
De ella se dice: “Se venera en un camerín, recargado de adornos platerescos, la imagen del titular que, es de bastante mérito artístico”.
Ermita de San Antón
Ermita situada a la salida de la población. Los muros están construidos de mampostería con piedra y argamasa de tierra y yeso. La armadura es de madera. El sistema de cubierta es de dos vertientes y está construida con argamasa de yeso y teja árabe. El interior no se ha podido ver. Existe un pilar adosado a su muro exterior izquierdo. Hay una cruz de piedra en la fachada principal y un pilar-abrevadero adosado en su lateral izquierdo. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Ermita los Chopos Ermita el Calvario Ermita el Hoyo de Piedra Viviendas de Protección Especial en Castillo- Vivienda 0015 situada en C/ Empedrada Nº1
- Vivienda 0016 situada en C/Blas Infante Nº 26
- Vivienda 0017 situada en C/Josefa Mena Nº 30
- Vivienda 0018 situada en C/Federico Pareda Nº 15
Situada en el núcleo urbano de Castillo de Locubín. La fachada está totalmente modificada y con vanos carentes de interés. Las técnicas y materiales empleados son la mampostería en los muros maestros; tapial y tabique en los muros de separación; madera en los cierres y en la armadura; yeso, caña y teja árabe en la cubierta; balsdosas de cerámica decorada en la solería. Los elementos sustentantes son los muros maestros por tratarse de una arquitectura de tipo adintelada. Los elementos sostenidos son la armadura de parhilera con envigado de madera y viga durmiente paralela a la fachada; cubierta a dos aguas orientada hacia el corral y la calle; techos de cuartizo en toda la vivienda excepto en las estancias reconstruidas que son a cielo raso. El suelo es de cerámica decorada y de yeso. En el interior del edificio destacar la separación entre las crujías mediante un ancho arco de tipo mixtilineo.
Vivienda 0019 situada en C/Josefa Mena Nº 18Esta vivienda es la más antigua del municipio. Se conserva sin modificaciones y es de gran inteés etnológico por sus peculiares elementos arquitectónicos y sobretodo por su fachada. Se trata de una vivienda con gran interés etnológico tanto por su representatividad como por su antigüedad y buen estado de conservación. Seguramente fue de las primeras casas construidas en el núcleo urbano. Perteneció a la orden de Calatrava, de hecho tiene el escudo de ésta en la puerta de la calle. Después pasó a la familia de la actual propietaria. Destacada su fachada, concretamente su portada, con pilares de “tosca” y friso tanto en la puerta como en su balcón central; este último con frontón quebrado. Su interior reproduce los moldes arquitectónicos más comunes de esta tipología pero destaca por sus peculiares elementos arquitetónicos; sus cierres de madera labrada con remaches de metal; la bóveda de cañón de su bodega; La hormilla de su cocina; sus vanos.
Vivienda 0020 situada en Plaza del Carmen Nº 11 Vivienda 0021 situada en C/ La Cruz Nº1 Otros monumentosOtros edificios de interés son la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que alberga la imagen del mismo nombre, atribuida a Martínez Montañés, el Antiguo Hospital de la Orden de Santiago, donde está ubicado el Museo de Artes y Costumbres Populares, la ermita de San Antonio, y el Puente sobre el río San Juan.
Personajes Ilustres
Gines Martínez de Aranda
Ginés Martínez de Aranda, arquitecto y tratadista de cerramientos y arte de la montea. Edición facsímil en la que se definen los procedimientos constructivos y conocimientos y técnicas de construcción en España a finales del siglo XVI y en el siglo XVII.
Sus obras arquitectónicas se extienden por toda España, dejando una huella imborrable en uno de los laterales de la Iglesia de San Pedro Apóstol.
Juan de Aranda Salazar <> Juan de Aranda Salazar (1605-1654) como uno de los más depurados partidarios del clasicismo en la arquitectura de la primera mitad de siglo XVII en España y heredero de la mejor tradición estereotómica del Renacimiento andaluz, que hace que su persona sea requerida en diversas e importantes obras desde Toledo a Cádiz. El diseño de la portada de La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, del s.XVIII, es de Juan de Aranda y Salazar, hijo ilustre de esta singular población. Rufino Peinado PeinadoHombre de una profunda erudición, sentido crítico y gran humanidad. Nació en Castillo de Locubín en 1855 y falleció en 1951, fue apodado como “El niño del vicario”. A mediados del siglo XIX se trasladó a Granada, cuyo único recuerdo era la escasez económica y la casi exclusiva compañía de los curas. Años más tarde, atravesó la Península y se fue al norte es allí cuando se siente carlista, o más bien seguidor de Carlos VII uniéndose a su ejército. Poco después de finalizar la guerra carlista, emigro a Francia donde le llevó su lealtad al rey vencido. El culto espíritu francés lo cautivo, pero al mismo tiempo, le hizo ver con toda su crudeza el contraste con la España áspera, intransigente y cerrada que acababa de abandonar. Regresó a España embarcado una veces en la aventura del periodismo, otras convertido en preceptor de riquillos locales, y por último como profesor de Francés.
Federico Castillo ExtremeraMédico de profesión fue uno de los personajes más célebres de su tiempo en las localidades de Alcalá la Real y Castillo de Locubín así como en el resto de la provincia. Pero fue en la capital donde se dejó sentir su labor y compromiso social no solo como médico sino también política y culturalmente. Nació en Castillo de Locubín el 9 de abril de 1875. Sus padres, Manuel Castillo Cortés y Flora Extremera Parera, eran modestos comerciantes.
Pablo RuedaNació el 30 de Julio de 1945 en Castillo de Locubin. En 1969 emigra a Holanda y se instala en la ciudad de Rótterdam. Su formación artística la obtuvo en la Academia de Bellas Artes, donde perfecciona sus habilidades en dibujo y pintura, pero pronto descubrió que su gran pasión era la cerámica. Es así como en 1976 acaba sus estudios en Diseño Monumental. Su técnica y universalidad no tenían límites. Muchas veces dominaba la expresión de la tela con medios simples. De manera que de arcilla creaba materiales como textil, papel, madera, lata, esmalte, bronce y mármol.
En sus últimos años de vida, sus obras obtuvieron más significación simbólica, con trasfondos emocionales. En esta etapa final de su creación artística, la religión, la política son temas que jugarán un papel fundamental.
Fray PabloNatural de Castillo de Locubin, vivió y murió en honor de la Santidad de la Orden de Capuchinos. Falleció en 1629 en el convento de Sevilla.
Felipe Castillo CastilloFue uno de los últimos supervivientes de los “últimos de Filipinas” por la fecha de su fallecimiento, 1964. Los “Últimos de Filipinas” es el nombre por el que se conoce a los soldados del ejército español que lucharon en el sitio de Baler contra los independentistas filipinos, apoyados por Estados Unidos, a la sazón, en guerra con España.
De los seis andaluces de aquellos 33 héroes españoles, Felipe Castillo Castillo nació en Castillo de Locubín y falleció en Carrasca de Martos, (Jaén).
Estos hombres, protagonizaron de motu propio todo un ejemplo de casta, honor y estricto cumplimiento del deber. Su caso, no deja de ser la historia del milagro de la supervivencia del ser humano.
Federico Parera PiédrolaConocido entre sus paisanos con “Don Federico”, ha sido uno de los maestros más emblemáticos en el imaginario colectivo castillero. Nació en Porcuna en 1877. Hijo de Federico Parera Rico (1839-1903), insigne político liberal de Castillo que destacó junto a su cuñado Ramón García Negrete Mariscal en el Sexenio Democrático (1868-1874) y de Purificación Piédrola.
Desde muy pronto, se despertó en el la curiosidad por la cultura, la educación y pedagogía. Terminó sus estudios en la Escuela Normal Superior de Maestros de Granada en 1899, en la especialidad de maestro de Primera Enseñanza Superior. Desde 1903 a 1913 ejercitó su labor como educador en el pueblo de Fuerte del Rey (Jaén), convertiendose en una de las personas más queridas por su generosidad y simpatía. En 1908 contrajo matrimonio con nuestra paisana Rosa Castillo García-Negrete. Años después, se afincó definitivamente en Castillo de Locubin, lugar donde desarrollo una intensa tarea por extender la cultura y la enseñanza entre aquel sector de la población más marginado. Ya en estas fechas se quejaba de la gran cantidad de personas, adultos y niños, que no tenían posibilidades para aprender las primeras letras. La gran ilusión de su vida: crear una biblioteca “popular”. Se puso frente a la Escuela del Pósito, en compañía de otros maestros como Dón Plácido Caballero Estepa, donde permaneció hasta 1926 para después trasladarse a su propio hogar. Y es allí en compañía de su familia y sus alumnos, donde acabó sus días en 1942 a los 65 años de edad.
Castillo de la VilletaPara Argote de Molina, Locubín sería frontera nazarí hasta el año 1340 y desde el último cuarto de siglo XIII pasaría a poder castellano en 1341, ganado por Alfonso XI. De Granada. Podría ser el Castillo de las Cuevas o de las Águilas que Humammad X (1445-1453) arrasó antes de sitiar Alcaudete. En 1458 era de nuevo castellano. En 1466 el rey quitó la alcaldía de Alcalá, El hermano de Izanzo. El hermano de Iranzo estaba revisando ciertas obras del Castillo entre ellas la de una Puerta, cuando se produjo el ataque. Los sitiadores se retiraron al saber que Iranzo había salido de Jaén con refuerzos. El 16 de noviembre de 1593 el viento derribó la Torre del Homenaje. Es posible que Locubín tuviese algún tipo de cerco o de muro. En 1698, cuando se reintegra a Alcalá, aparece la mención de la “Puerta de la Villa” quizá perteneciente al recinto murado.
Durante la Edad Media fue más importante el valor fronterizo del castillo que el de la villa a la que dio nombre. Fue conquistado definitivamente por Alfonso XI en 1341. De planta circular, conserva parte de la muralla noroeste, pero no la que fuera impresionante torre cilíndrica, la Torre del Homenaje, que ya en estado ruinoso fue derribada por el viento a finales del siglo XVI, siendo la planta lo único que se ha conservado. Tampoco se ha conservado su plaza de armas privada y sus dos puertas: una que estuvo en el arranque de la calle de la plaza mirando a la vecina localidad de Alcalá la Real, y otra que daba acceso a la plaza de armas. Pero sí es fácil seguir su determinación sobre el urbanismo radial de la población que creció bajo su amparo.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Cabeza Baja de Encina HermosaEl cerro de Cabeza Baja, en el paraje de Encina Hermosa, se encuentra situado en el término municipal de Castillo de Locubín, provincia de Jaén. Se trata de una meseta alargada en sentido Noreste-Suroeste, con una cota máxima de 810 metros sobre el nivel del mar y presenta en todas direcciones pendientes abruptas. Los arroyos de Chiclana al Oeste y de la Piedra al este bordean la meseta, siendo ambos tributarios del río San Juan. Este río, afluente del Guadajoz, nace en la confluencia de varios arroyos de la Sierra de Valdepeñas de Jaén con el Guadalcotón, que constituye el paso natural de la comarca hacia el Sur. La meseta se sitúa centralmente en la cuenca de este río. Tanto en sentido Este-Oeste, como Norte-Sur, el cerro representa el punto medio de la cuenca del río, una situación óptima para la explotación del valle. Este valle se encuentra cerrado al Sur por las sierras de San Pedro y La Camuña, al Norte por las del Ahillo y de La Grana, al Este por La Morenita y el Marroquí e incluso, antes de desembocar en el Guadajoz atraviesa Sierra Caniles. Todas estas elevaciones presentan características similares en cuanto estructura geológica y relieve al resto de subbético jiennense. Junto al río, los depósitos erosivos más recientes permiten el desarrollo de suelos fértiles, donde hoy se desarrollan cultivos de huerta, aprovechando las posibilidades que ofrece el regadío.
Torre de la Cogolla (ó Gorgolla)En la cota más alta se sitúa un torreón medieval de planta circular con el exterior y cuadrada en su interior, donde se aprecia una bóbeda de pechinas. Esta torre es de las escasas muestras en la zona que presenta acceso en la base, ya que en la mayoría de los casos son macizas y el acceso lo tienen en la parte superior. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Torre de las MimbresTorre de planta circular con un perímetro en la base de 21,65 metros. Se conserva la estructura abovedada de la cubierta y unas escaleras de caracol embutidas en el grueso del muro que da acceso al segundo cuerpo. Presenta una puerta hacia el Sur y una saetera hacia el Este, no observandose ningún punto de techumbre del mismo. Parece que la torre debió sufrir diversas remodelaciones, una de éstas en tiempos muy recientes. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Torre del Marroquí ó Torre de las Ventas del CarrizalTorre medieval de planta circular con un alzado de 9 m, puerta de acceso a cuatro metros sobre el nivel del suelo y aparejo regular isódromo; presenta un buen estado de conservación y no se observan en superficie materiales arqueológicos. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Torre del PuertoTorre medieval bien conservada, maciza, con una altura de 8 metros. El acceso a la torre es una puerta elevada, de unos 4 metros. Esta torre de planta circular, está deteriorada únicamente en su base a causa de “furtivos”. No aparecen materiales en superficie que permitan fechas con exactitud esta construcción. Publicado en BOJA en 1/8/86.
Torre del BatánSituada junto al puente del río San Juan, también conocido como puente de Triana, aparece una torre de piedra cuya primera reseña histórica data de 1600. En ese año se reseñan cinco molinos aceiteros en Castillo de Locubín, uno de los cuales era el de la Torre, en el río, propiedad del Conde de Humanes, y construido para la transformación de su cosecha. No se conoce la fecha exacta de su construcción, pero debió ser tempranamente porque este molino señorial fue único durante siglos. En los molinos de la Torre también hubo antiguamente un batán, que desapareció en fecha desconocida y que ha dejado su nombre a las instalaciones que allí subsisten. En la actualidad la Torre es de propiedad municipal y se pretende restaurar y dar un nuevo uso al lugar.
FIESTAS
Cuenta una vieja leyenda que encontrándose de paso por el Castillo unos carreteros que portaban una imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno con destino a Alcalá la Real, y habiendo descansado y pasado la noche entre los castilleros, decidieron a la mañana siguiente ponerse en marcha para continuar su viaje. Tal era el peso de la imagen del Nazareno que no consiguieron, pese a todos los esfuerzos, poner la carreta en marcha, lo que fue interpretado por los vecinos de la villa como una señal de que aquel Jesús Nazareno quería quedarse entre los castilleros. Fue erigida una ermita en el lugar, y allí comenzó a ser venerada la imagen como propia de la villa. En la segunda mitad del siglo XIX la feria que se celebraba el día 8 de septiembre en honor de la Natividad de Nuestra Señora, bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza, pasó a realizarse bajo el patronazgo de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuya preciada talla, atribuida a Martínez Montañés, es procesionada en los días de los festejos de septiembre, del 7 al 11.
El ciclo festivo tradicional de Castillo de Locubín está profundamente enraizado en sus costumbres agrícola-festivas, muchas de ellas caídas en el olvido. Aún así, pese a la modernidad y tecnificación de costumbres, quedan latentes en la memoria celebraciones como la de San Antón, cuando las muchachas casaderas hacían unos roscos de huevo sobrados de harina y parcos de azúcar, que decoraban con cintas de colores. Junto a la ermita del santo abad, cuyo arco del frontispicio se decoraba con candilejas de aceite, se bailaba y se cantaba. Aún sigue la costumbre de subastar toda clase de productos con los que los vecinos obsequian a San Antón, destinándose la recaudación a obras de Caridad
Sigue el ciclo con la fiesta de la Candelaria, cuando se procesionaba a la Virgen del Rosario celebrando la presentación de María en el Templo. Para esa fecha se encendían hogueras con los viejos capachos de las almazaras, se preparaban roscos de pan que una vez bendecidos eran comidos por toda la familia, y el párroco invitaba a sus feligreses con una gran torta de bizcocho que había acompañado al cortejo durante toda la procesión. Muy curiosa es la antigua tradición de los “marinabos”, colgajos de trapos o de papeles que se colocaban en las espaldas de los viandantes el día de San Blas, con ánimo de chanza y al grito de “marinabo, suelta el rabo”, y que preludiaban las fiestas del Carnaval.
Durante la Semana Santa, concretamente el Jueves y Viernes Santo, tenían lugar las representaciones teatrales de la Pasión con los tradicionales “pasos”, alguno de los cuales aún perdura en otros lugares de la comarca como es el caso de Alcaudete. En la actualidad son muy llamativas las procesiones del Santo Entierro, del Cristo del Perdón y de la Virgen de los Dolores. El Domingo de Resurrección la Virgen y Nuestro Padre Jesús salen de la ermita y de la iglesia respectivamente, y sus cortejos se unen en el Paseo en un instante cargado de emoción.
De origen agrícola, pero de implantación reciente, es la Feria de la Cereza, con la que Castillo de Locubín rinde homenaje a uno de los productos más afamados de sus huertas. Cada tercer fin de semana de junio, con el inicio de la cosecha, se convoca un concurso de recetas de postres, licores y platos especiales en las que el único requisito es que el preciado fruto rojo ocupe un lugar primordial. Los platos preparados se exponen al público en vitrinas instaladas en el Parque, que se abren tras la decisión del jurado para su libre degustación. Se pueden degustar y comprar cerezas, licores de cereza y productos autóctonos castilleros. Todo esto amenizado con actuaciones musicales y culturales. Esta fiesta tiene cada año más aceptación siendo muchísimos los visitantes en estos días los que se acercan a degustar tanto las cerezas como los platos, postres o licores derivados de esta afamada fruta, a la vez que visitar Castillo y sus encantadores entornos.
Durante los días de Navidad era tradición que salieran los cofrades de la Hermandad de las Ánimas en procesión pidiendo por todas las casas. Todo lo que les era ofrecido por el vecindario lo depositaban en los serones de un borrico enjaezado con el que se hacían acompañar, siendo subastado todo lo recibido el día de Reyes a beneficio de la Hermandad.
El año acababa con las “celuas”, emparejamientos caprichosos debidos al azar que se hacían entre los mozos y mozas casaderos el día de San Silvestre, fecha en la que, también por sorteo, las parejas así formadas recibían entre chanzas y risas unos chascarrillos y bromas que recibían el nombre de “dichos”.
Los castilleros conservan como una joya de su folklore un fandango propio, caracterizado por un singular movimiento de caderas, gracioso y casi ingenuo, pero no desprovisto de una disimulada malicia picaresca.
GASTRONOMÍA
Participa Castillo de Locubín de una arraigada tradición matancera que es común a todos los pueblos de la Sierra Sur de Jaén. Fruto de ella es el “guisao de San Antón”, propio de la festividad del santo protector de los animales, y que se elabora con el morro del cerdo, que por estas comarcas llaman testuzo, con una pata, la lengua y el cuajar, mantenidos en salazón, condimentados con ajos, almendras fritas, laurel, pimienta y panecillos de huevo, que los castilleros llaman “paparajotes”, y que suelen hacerse también de arroz o de patatas.
Plato propio de los aceituneros era el “remojón”, de origen morisco, que alternaban, o acompañaban, con pan para suavizarlo, y que no es otra cosa que una ensalada de naranja con aceitunas negras, huevo duro y unas tiras de bacalao con mucho aceite de oliva donde poder mojar el pan. También son habituales las migas, que se hacen con miga de pan y se acompañan de calabaza, cebollas en vinagre, alcaparras o boquerones fritos.
Propio de la cuaresma y Semana Santa es la “sopa de boladillos” –un caldo de pollo al que se le añaden bolas de harina fritas y trocitos de pollo cocido–, además de las frutas de sartén como los pestiños y los roscos fritos, o el tradicional postre festivo conocido como “manta de bizcocho”, el cual una vez calado con almíbar o licor se rellena con cremas pasteleras o simples natillas de leche con huevo, siendo un apreciado dulce de fiestas de primera comunión, de aquellas que se hacían preparadas en la propia casa.
Pero el verdadero impulso de la gastronomía castillera, sin duda, ha sido dado por la “Fiesta de la Cereza”, la cual se viene celebrando desde 1983 en los primeros días de junio. De hecho, el recetario local ya ha introducido en varios platos la cereza: pan con aceite y cerezas, gazpacho de segadores con cereza, pimientos rellenos de cereza o mermelada a base de este fruto son algunas de las especialidades que se pueden probar durante esa semana gastronómica. Hoy las cerezas de Castillo de Locubín se exportan a los más diversos lugares y forman parte, por méritos propios, de las más exquisitas confituras que se producen en el resto de Europa.

