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BONARES

HISTORIA


Entre las muchas civilizaciones que han pasado por estos territorios se encuentra la de Tartessos, con las dinastías míticas de Gerión y Gárgoris o el fecundo y largo reinado de Argantonio (650-550 a.C.). La colonización romana dejó claros vestigios en la finca “Los Bojeos”, cercana al Tinto, en la que aparecieron restos de una villa romana perteneciente posiblemente al s. I de la era cristiana; en las cercanías del cementerio también han sido descubiertos restos de mosaicos y en la finca El Alcornocal se han hallado restos de una necrópolis romana.

Además pasaron por Bonares los visigodos (s. V), que construyeron asentamientos castrenses, como demuestra el descubrimiento de restos pertenecientes a ajuares. La localidad debió funcionar como una humilde alquería musulmana dependiente de Niebla hasta la conquista cristiana de la misma por Alfonso X “El Sabio” (S. XIII), etapa en la que Bonares, tras la concesión en 1369 de su término y aldeas a Juan Alonso de Guzmán, vincula su devenir al recién constituido Condado de Niebla. Juan Alonso estaba casado con una sobrina de Enrique II llamada Juana de Castilla, y su título fue el primero detentado en Andalucía por una persona que no era de estirpe regia, y el más duradero sin duda.

El Condado de Niebla aparece sembrado de aldeas, cuyo volumen y número aumentó en el S. XV. La compra de Almonte, a mediados del S. XV, por los Condes de Niebla significa el triunfo de sus aspiraciones de unir el Condado con Sánlucar de Barrameda (Medina Sidonia) a través de una ruta en la que después surgiría el Santuario de El Rocío. El resultado de la profunda religiosidad de la España del Antiguo Régimen, es la erección de numerosos edificios religiosos tales como iglesias, capillas y ermitas.

Las Cortes de Cádiz, por decreto de 1813, suprimen los señoríos jurisdiccionales y otros aspectos político-jurídicos del Antiguo Régimen, quedando los municipios con plena autonomía. La vuelta de Fernando VII instaura de nuevo los privilegios señoriales, por lo que no se adquiere de nuevo la autonomía hasta la Constitución de 1836.

El pueblo se autoabastecía de cereales, frutas y verduras, pero su producción anual de aceite era insuficiente y tenía que importar de los pueblos de la comarca. Sin embargo, en los siglos XVI-XVIII la producción de vino se asemejó a la de Bollullos Par del Condado, Rociana del Condado, San Juan del Puerto y Trigueros. En cuanto a la propiedad de la tierra, la mayoría eran pequeñas propiedades, siendo escasos los propietarios hacendados o terratenientes.

Bonares destacó por la producción de cal y carbón, muy cotizados para la construcción, las cocinas familiares y los hornos de fundición. Se exportaba a las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla (Fábrica de Monedas) tanto por vía terrestre como marítima (a través del embarcadero de la Ruiza del Tinto).


Estos fundamentos económicos se prolongan hasta bien entrado el siglo XIX, hasta que la crisis de la filoxera francesa crea un vacío en el mercado mundial de vino. Las tierras de Bonares se ven afectadas por una intensa transformación cuyo producto estrella es la vid. En principio, el monocultivo trajo aires de modernidad porque, al ser un cultivo social, movilizó a toda la fuerza laboral e hizo circular grandes cantidades de capital. Sin embargo, este crecimiento pronto tocó su techo e inició una línea descendente al no poder competir con los recuperados viñedos franceses y jerezanos. La población experimenta con intensidad los cambios de la nueva orientación productiva, hasta el punto de que, finalizada la crisis filoxérica, se insiste en la recuperación del viñedo en un intento de resucitar una edad de oro que nunca volverá. La falta de norte en las estrategias productivas creó un estado de atonía demográfica que persiste durante todo el siglo XX; sólo recientemente una vigorosa economía social basada en iniciativas sociales y la apuesta por una agricultura de vanguardia abre las puertas a un futuro esperanzador.


FIESTAS


  • Cruces de Mayo

Declaradas por la Consejería de Turismo y Deporte como “Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía”. Igualmente ha sido presentado expediente de solicitud ante la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para el reconocimiento de las Cruces de Bonares como “Hecho de Interés Cultural de la Comunidad Autónoma de Andalucía”. Se celebran en la tercera semana del mes de mayo en honor a las doce Cruces (El Rincón, Higueral, El Pozo, Larga, Cuatro Esquinas, La Fuente, Misericordia, Nueva, Arenal, El Pilar, San Sebastián y Triana) existentes en la localidad. Ésta es una fiesta de carácter singular y con tradicional arraigo popular. Aunque cada año una de las 12 Cruces, conjuntamente con el Ayuntamiento, es la que organiza las fiestas, a la misma asiste todo el pueblo y foráneos. Tres son los días que ocupan las fiestas, dentro de los cuales se celebra una Verbena Popular (jueves) que tiene lugar en la calle de la Cruz que organiza las fiestas después de una misa en honor a ella, y procesión de la misma, principalmente por las calles donde viven sus mayordomos, que son los únicos que ese día van ataviados con los trajes típicos.

El siguiente acto es la Romería (sábado), que se inicia por la mañana con un paseo a caballo de todos los vecinos, ataviados con los trajes típicos, y presidido por la Carreta del Simpecado de la Cruz organizadora y sus mayordomos principales, “Los Padrinos”, por las calles de la localidad. Después hay una salida al campo donde se pasa el día entre vino, cantes, bailes y paseos a caballo, coches de caballos, etc. A la caída del sol, comienza la partida hacia el pueblo con otro paseo a caballo que finaliza en la Plaza del Ayuntamiento con la “Entrega de Vara” (acto simbólico mediante el cual el Alcalde, en representación del pueblo, recibe “la vara” de “los Padrinos” de la calle que ha organizado la romería y hace entrega de la misma a “Los Padrinos” de la Cruz de la calle a la que corresponde organizar la romería al año siguiente).

Al día siguiente (domingo) tiene lugar la Procesión de las Doce Cruces por la carrera oficial tras la misa en honor de las mismas. La procesión finaliza en la Plaza del Ayuntamiento. Las Cruces realizan las tradicionales “Caídas” (simbolizan las tres caídas de Jesús antes de morir) al son de la también tradicional y popular música de “El Romerito”. Como colofón de las fiestas tiene lugar la SERENATA POPULAR, que se caracteriza por el ambiente de toques y bailes por sevillanas frente a cada una de las Capillas. La ronda se inicia en la Plaza del Ayuntamiento para, una a una, rendir esta alegre despedida a las Cruces. Acompaña siempre la Banda de Música a la que sigue durante todo el recorrido una amplísima representación de vecinos.

  • Cruces Chicas

Se celebran el 1 mayo. Son fieles reproducciones de las "Cruces Mayores" para los niños y suponen una garantía para conservar tradiciones de la localidad.

  • Corpus Christi

Tiene lugar en junio. Los campos, con su verdor y aromas, se adentran en las calles por donde transcurre el recorrido procesional.

  • Fiestas a Santa María Salomé

Tienen lugar en octubre, del 21 al 25. Es una fiesta de gran arraigo popular, con sus tradicionales casetas, que hacen de ella un hecho folclórico singular para los bonarieg@s. En la actualidad, se celebra en el nuevo recinto ferial situado en el entorno de la Ermita de Santa María Salomé.

GASTRONOMIA


La gastronomía de Bonares presenta gran variedad y se encuadra dentro de los perfiles que marcan las características de la cocina andaluza y, más concretamente, del Condado. Su variedad de platos ocupa desde las carnes hasta los dulces caseros.

El puesto de honor de los ejemplos de la cocina bonariega lo ocupa todo lo relacionado con la matanza del cerdo que tiene lugar en los meses de invierno, por lo que los productos derivados de dicho animal son muy consumidos y elaborados de diferentes y sabrosas maneras. Uno de los platos que podemos catar es la famosa caldereta, estofado de carne especiada acompañada de patatas guisadas y verduras. También es aconsejable degustar el asado en “colorao”, en el que la carne se deja adobar durante un día en un caldo muy especiado con pimentón o ajo, para posteriormente ser degustada tras asarse en los rescoldos de una buena candela.

Además, dentro de los platos elaborados con carne, destacan los guisos de revoltillo, que no son más que menudos de borrego atados con una tripa. También exquisitas son las vinagreras, platos realizados a base de espinacas silvestres. Otra de las muestras gastronómicas que se pueden degustar en Bonares, es la "Tostá" (pan de pueblo tostado con ajo y aceite, acompañado de pescados como berdigones o bacalao).

Una tapa muy suculenta son los caracoles en “colorao”, muy relacionado culinariamente con el mencionado asado del mismo nombre (caracoles, aceite de oliva, ajos, pimiento chile, migajón de pan, pimentón molido, pimienta negra, vino fino, taquitos de jamón, hoja de laurel).

En cuanto a la bebida, se hace imprescindible regar todos los manjares que se han mencionado con un buen vino blanco, como viene siendo tradicional en los pueblos de la comarca.
Para terminar una buena comida, es necesario probar los dulces caseros típicos de Bonares, como, por ejemplo, las tortas de Pascua u hornazos, hechos a base de almendra molida, harina, ralladura de limón, azúcar, huevo, sementilla blanca y canela molida, y que constituyen el postre más popular.
La renovación de la agricultura ha dado a la localidad nuevos productos, como la fresa y la frambuesa, que saboreadas bien al natural o como parte de cualquier receta, suponen una exquisita manera de terminar esta visita gastronómica a Bonares.

DATOS DE INTERES
  • Provincia: label_huelva
  • Extensión: 66 Km²
  • Habitantes: 5,635
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